viernes, 29 de diciembre de 2017

ENAMORA… ¡NO LO DEJES PARTIR!

Te invitará, muy seguro,  a un café,
irán al teatro, al cine,  a un parque a caminar,
se acomodarán bajo la sombra de un árbol
y soñarán los dos, aunque la noche espíe sus besos.
El hombre es de ti,
y del poeta sus letras que escribe en tu piel.
Es el abrigo del verbo.
Manos puras que tejen en lo secreto tenues sueños.
Enamórate del hombre, que en sus montañas en silencio,
de un jardín robó unas rosas que te las remitió con el viento.
Ese hombre no tiene otra forma de enamorarte,
por ahora serán sus palabras,
esas que salen de adentro y cuando te mire a los ojos,
frente a frente,
sentirás de su respiro un ¡te quiero! en silencio.
Porqué tú no lo enamoras,
si dentro de ti arden pasiones
que en desenfreno te agitan.
Porqué calla las palabras cuando de ti explotar quiere.
Porqué se  enamoró de ti,
y aun cerrando sus ojos, no lo comprende.
Qué le has hecho, hechicera del mar,
que a tus pies las olas callan en silencio.
Las horas son un terrón de azúcar en agua sabia.
Enamora... ¡No lo dejes partir!

                                           

NAVIDAD Y SOLEDAD


Los recuerdos, como tumbas
que separan las casi ruinas,
bosquejan poemas sin despojos,
aún en fría soledad,
iluminados en el albor de la mañana
y sus margaritas,
letras en las deshojadas rosas
que pegadas en hojas blancas
pasan los tiempos, pasan los tiempos,
escribiendo, escribiendo.
Abandona mis lides
donde rinde el pensamiento,
la amada que acompaña liras sin tonos
y se va como claras noches de luna
que aprisiona los vientos.
Ante la soledad embriagada,
trazo de vivos colores
en el muro secular de mi historia,
labios que dibujan la flor
de las sonrisas que riega raíces,
oficio de los altares, y lo divino del amor sentido.
Es lívido el destello el día
en que fuera luz misteriosa,
tal vez por ser triste esa luz en soledad,
entonces serán mejores los altares
vestidos de oro a mis versos
acompañados en fuego de ensueño.
Respiro ahora hondamente,
canto, canto, mi Navidad.

MISTERIOS Y VESTIGIOS


Junto a ti
en aquella calma distante
vertiste diamantinas luces
por los cauces del ensueño
en que el tiempo fue brotando los capullos
pesando las faenas de mis fortuitos versos.

Mujer fiel entre gentiles ramajes
venciste tormentos de misterios y vestigios
superando difíciles caminos
culminando a la cima
de propios destinos.

Por ello,
bendigo el mundo que te ronda
poemas, palabras en aliento,
visión serena de hondos espacios
reflejando letras en mis pupilas
de la intensa melodía del secreto.

-En la lentitud de las horas rueda
el alma que ya no está sola, amándote en silencio.





Y CÓMO NO HE DE PENSARTE… AL OTRO LADO DEL MAR


Y… Cómo no he pensarte…  Al otro lado del mar
si mis versos corren como olas en refugio de su hogar
en esas orillas estampadas de arena
buscando abrazos o lágrimas de princesa.
Y cómo no he pensarte… Al otro lado del mar
si las letras están buscando su nido
en páginas de un libro que escampa en algún lugar
esperando que ávidos ojos las aprisionen en corazón.
Y cómo no he de pensarte… Al otro lado del mar
si una sonrisa espera los versos de un poeta.