sábado, 24 de octubre de 2015

NUBES DISPERSAS...VIENTO EN CALMA


Nubes dispersas, viento en calma

veteaban pronósticos del tiempo

periódico encontrado

sin año que auscultar

cualquier día, 
mes, hora...


qué importa...

nubes dispersas, viento en calma

en cualquier calendario.


Nubes como águilas rampantes

monteaban alondras en la arboleda,

no son los versos del alma

son palabras tras la misma calma

que el viento anunciado

no cesaba en su andar.


Me enloquezco pensando, de qué modo

esas letras poco a poco se irán a su manera,

yendo tras los inciertos y dudas

interrogaciones descaradas en mi mente,

pronósticos turbando ánimos

cambiando el viento en calma,

torbellinos apoderan las ideas

locas y sombrías...viento que no amaina...


Es que el pronóstico eres tú...

viento en calma, luego torbellinos,

y mis convulsos labios que te nombran

entre los recuerdos de las sombras

y las nubes dispersas...y el viento en calma...


Y como vine, me iré...

en silencio...en paz...sin otra huella

que las dejadas en los pronosticados tiempos,

calladamente...

Escogeré para partir alguna noche,

sin mayor esfuerzo que el de una pluma

porque seguiré escribiendo los versos

en que te enamoré... a la lumbre de luna.

Nubes dispersas...Viento en calma..


Jorge Mariano Camacho Sarmiento
24-10-2014
Pamplona, Colombia.

lunes, 12 de octubre de 2015

EL CUERPO ENFERMA...NO EL ALMA...


En ocasiones mi cuerpo enferma

pero no el alma y mi sentir

poseo fuerzas suficientes

para enfrentar embates de la vida

sorteando las espinas del camino.


Muchas veces se ocultan los luceros

en las pláticas sonoras

y las sombras protectoras

lejos están, en ocasiones,

pero esos pasos, seguros y firmes,

siguiendo huellas de tu andar,

crean corazas de acero

en los videntes soberanos del mañana.


Tengo fuerzas de vida...por muchos años,

soy combatiente fiero

en vicisitudes del hoy y el mañana,

y los dolores que del cuerpo manan

son solo eso...dolores,

que pronto sanan...que pronto pasan.


Ahora el sol muestra su sonrisa

¡atrás! peso amargo del sufrimiento,

¡atrás! líricos lamentos

que callaron disertos labios

voz de sabios consejos.


Mi cuerpo, pronto, recuperará su faz continua

marchando adelante en acción fecunda

porque sublime es, mi decisión rotunda,

no dejar cariñosas palabras en losa fría

dibujarlas, si, en taciturnas noches,

y ofrendártelas, al verte, en el eterno día.


- Mis fuerzas no flaquean, solo debilitan en ocasión

es de naturaleza humana aprenderlas,

ya recuperadas -pronto - seguirán tallando poesía,

en mi luz... de tu sol -



Jorge Mariano Camacho Sarmiento

13-10-2014

Pamplona, Colombia.

ZARZALES Y VERSOS...



Déjame reclinarme ante un pensamiento.
Déjame que me incline ante un sentimiento.
Déjame que mis horas transcurran de vida
para así poder darte mi aliento.

Voy tranquilo, silencioso
por senderos sin cruzar
encerrando un beso, hálito divino,
con mis poemas en mano por escarpadas breñas
buscando los versos escapados del redil
dejando en los zarzales ansiadas letras que recitan al cielo
esos versos que han de partir.

No hay pena que no calme ni llanto que no enjugue
los acasos de ayeres.

Déjame sutilmente recordarte....
Déjame arrullarte en la distancia
de mis designios.



Jorge Mariano Camacho Sarmiento
11-10-2014 
Pamplona, Colombia.

LLUVIAS Y SOMBRAS...


Noches de acero

que anuncian pétreos zarpazos

cruzan sombras de ébano

no amordazan la lluvia

que en agudas letanías

crepitan sus gotas que agravan

con nervio, el solario de las almas.



Estremecidas discurren las horas

triste y cautiva la lira despierta

infeliz prisionero

auscultando querellas

de sus amargos días

en melodías raras

suspirando por la vida

que no se acaba

sisando el sueño los eternos desvelos.


- La lluvia continúa su sinfonía,

las sombras de ébano escudriñan los pasos -



Jorge Mariano Camacho Sarmiento

07-10-2014

Pamplona, Colombia.

ESPÉRAME MADRE, EN LOS TEJIDOS DEL ALMA...



Oye Madre, el fulgor de la tarde cae ya.
Las golondrinas rastrean sus nidos
y su trinar es anuncio de un pronto descansillo
que para mí, es escribirte en el oasis,
de esta que fue tu casa hasta el silencio de tus manos.

Por ello, invoco esos pasos de los días que sin quietudes
peregrinabas los zaguanes de la estancia
llegar pronto a la cocina y prender el carbón
bajo hornillas de piedra en fuego abrasador
y el olor del café esparciera el aroma entre paredes
fuerte refugio de años velados.

¿Pero sabes Madre?  Ahora te voy a contar,
es algo que no sabías, tal vez lo imaginabas,
ahora escribo, casi todos los días,
algunos de mis amigos, quizás unos conocidos,
me llaman poeta, pero siempre les reprocho:
¡No soy poeta…solo escribo letras!

Y en esos alardes resultan los versos
que en gloria siempre eternizas
como mi corazón siempre lo hace contigo.

Ah… y las armonías que escuchan oídos
de aquella música vibrante a tus sienes
esa música que escondían lágrimas
pero hacían latir tan férreo el corazón.

Todo esto lo recuerdo en crepúsculos como hoy
cuando en el balcón sentada te recreabas
con hilos , lanas, agujetas y el crochet,
el sol refulgía en tu semblante y las materas con sus flores
te adornaban…

Eran las tardes de un libro con folios rasgados
pegados con cintas para no perderlos,
tejías la colcha de retazos, yo leía versos del alma.

Hoy, aún después de los años, con mis cabellos plateados
y las líneas configuradas en el cuerpo que tu acunaste,
sigo sentándome en ese balcón, con los destellos  de ese sol
que ilumina las letras que te escribo
para que las recibas y leas en el paraíso
donde en profundo abrazo yo te las envío.

Espérame madre, pronto estaré contigo
en los tejidos del alma…


Jorge Mariano Camacho Sarmiento.
11-10-2015
Pamplona, Colombia.

DRA

NO TUESTEN LAS FLORES EN PRIMAVERA


Son siglos fatigados de osarios,
mares que escuchan hórridos lamentos
que arrancan desde la oquedad del pensamiento
férvidos gritos al despuntar la aurora.

Son los gritos del alma,
es la voz de un párvulo como el tañido de una campana
clara, límpida, sonora
en esta tierra, tierra de todos
buscando las dichas que inundan
esas ondas en la mar profunda.

Busquemos una flor para ofrendar
sagrada paz al abrirse la mañana
me tendrás con tu cruz en el martirio
¡oh Dios! que por pendón llevaré en mis manos
tu manto que abrazas el mundo de mis hermanos.

Ese mundo de lágrimas ensangrentadas
te pido Señor, paz, consuelo, redención,
un pedazo de pan hacia la boca
para aquellos  que no la alcanzan
un perdón y olvido a los individuos que fusiles tocan
impidiendo al sol embellecer los días.

Solo cielos azules deberán teñir los cielos
bordeando iris en nuestras montañas,
que los fuegos no sean de obuses
más sí de luces de intensos colores
recordando la paz en navidades.

Y es la paz como oración santa
la paz que veneran y bendicen las naciones
estamos en júbilo concibiéndola
para cuando las verdes campiñas
ornen en su paso los jardines florecidos
las brisas del odio se disipen
y no tuesten las flores de primavera
y los hombres en talante apoteósico
de las guerras no toquen su etéreo navío.


Jorge Mariano Camacho Sarmiento
10-10-2015
Pamplona, Colombia.
DRA






miércoles, 7 de octubre de 2015

A MIS PADRES

(Aniversario de su viaje a la eternidad)


Declinando el sol en tardes serenas

un adiós prodigamos en años ha

la muerte cerca en pasión que devoraba

sentidos pesares dejando veneradas

las memorias de mis padres.



Sin fechas, porque somos como briznas

en manos del viento,

creen porque reímos estamos contentos

pero es el cuerpo que ríe

nuestras almas lloran por dentro.



Algún día expiraremos, de eso no hay enmienda,

dejando atrás un mundo de recuerdos;

no dejaremos a los abuelitos, ellos ya están en el cielo,

esperándonos, como es deber de vida

con los brazos abiertos y un beso en la frente del alma.



Pero hoy, padres míos, echadnos sus bendiciones

recordando tus hijos en cada aurora

en el rezo de mil plegarias

escuchando nuestros desvaríos en las ausencias.



Porque cuando los padres se desvanecen

en las eternidades de los cielos

allí fiesta prenden los querubines,

son esos fulgores extraños en las nubes

alas de vuelo sonriendo a la cruz de los dolores

contemplando la vida sin desasosiego.



Clausuramos los ojos por instantes

en nueva luz de los destinos

nuestros padres en flores a los hijos

nos confinó en sendas de consuelos

y tras los paños funerales del firmamento

en estrellas ya convertidos, surgen más brillantes

en los rosales del camino.



Siento ese hondo bullicio de versos

inspiración de vivir hincado ante sus ojos,

esos ojos que desde el eterno nos miran

atendiendo el musitar del viento

que siempre llevan el silencio de unas tumbas frías.



¡Madre Inmaculada!

¡Dulcísima reina y Señora!

del Padre eterno la gloria

brilla en alba primera sonrisa

hallando en ti nuestro asilo

atesora las almas de nuestros padres

en los fervientes suspiros de un rosario.



Jorge Mariano Camacho Sarmiento

07-10-2015

Pamplona, Colombia.

DRA