Alcanza mi mano que te espera
posee mi corazón completo
arranca de mi cuerpo la carne
y mi sangre de amor liba estas ansias.
Porqué tardas tanto
la paciencia agota las vueltas del reloj
en que sus manecillas giran y giran,
loco amor como volcán en erupción
de ti, luz a mi habitación.
Son tantos los deseos consignados
en labios de la amada amante
que imagino moldear bocetos
en que mis dedos de caricias inundan
cada poro de piel enamorada
y de sueños revelados en líneas de versos.
Alcanza con tu mano una copa
y trae el vino que tanto te gusta
ese rojo licor que alienta la embriaguez
de tu inocente pasión que es mi desvelo
cuando recorro en mi poema
tus laderas consentidas, montañas de ansias,
el mar de tus antojos.
Un ¡te quiero! salta pronunciado - y tantas veces –
de este cuerpo enamorado
que entrelaza en sus dedos
esa cabellera alborotada por los sueños.
Ya no tardes más, amada mía,
alcanza mi mano que te espera
y mi boca para cobijarte de besos.

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