ENAMORA…
¡NO LO DEJES PARTIR!
Te
invitará, muy seguro, a un café,
irán
al teatro, al cine, a un parque a
caminar,
se acomodarán
bajo la sombra de un árbol
y
soñarán los dos, aunque la noche espíe sus besos.
El
hombre es de ti,
y
del poeta sus letras que escribe en tu piel.
Es
el abrigo del verbo.
Manos
puras que tejen en lo secreto tenues sueños.
Enamórate
del hombre, que en sus montañas en silencio,
de
un jardín robó unas rosas que te las remitió con el viento.
Ese
hombre no tiene otra forma de enamorarte,
por
ahora serán sus palabras,
esas
que salen de adentro y cuando te mire a los ojos,
frente
a frente,
sentirás
de su respiro un ¡te quiero! en silencio.
Porqué
tú no lo enamoras,
si
dentro de ti arden pasiones
que
en desenfreno te agitan.
Porqué
calla las palabras cuando de ti explotar quiere.
Porqué
se enamoró de ti,
y aun
cerrando sus ojos, no lo comprende.
Qué le
has hecho, hechicera del mar,
que
a tus pies las olas callan en silencio.
Las
horas son un terrón de azúcar en agua sabia.
Enamora...
¡No lo dejes partir!
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