Junto a ti
en aquella calma distante
vertiste diamantinas luces
por los cauces del ensueño
en que el tiempo fue brotando los capullos
pesando las faenas de mis fortuitos versos.
Mujer fiel entre gentiles ramajes
venciste tormentos de misterios y vestigios
superando difíciles caminos
culminando a la cima
de propios destinos.
Por ello,
bendigo el mundo que te ronda
poemas, palabras en aliento,
visión serena de hondos espacios
reflejando letras en mis pupilas
de la intensa melodía del secreto.
-En la lentitud de las horas rueda
el alma que ya no está sola, amándote en silencio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario