lunes, 12 de octubre de 2015

NO TUESTEN LAS FLORES EN PRIMAVERA


Son siglos fatigados de osarios,
mares que escuchan hórridos lamentos
que arrancan desde la oquedad del pensamiento
férvidos gritos al despuntar la aurora.

Son los gritos del alma,
es la voz de un párvulo como el tañido de una campana
clara, límpida, sonora
en esta tierra, tierra de todos
buscando las dichas que inundan
esas ondas en la mar profunda.

Busquemos una flor para ofrendar
sagrada paz al abrirse la mañana
me tendrás con tu cruz en el martirio
¡oh Dios! que por pendón llevaré en mis manos
tu manto que abrazas el mundo de mis hermanos.

Ese mundo de lágrimas ensangrentadas
te pido Señor, paz, consuelo, redención,
un pedazo de pan hacia la boca
para aquellos  que no la alcanzan
un perdón y olvido a los individuos que fusiles tocan
impidiendo al sol embellecer los días.

Solo cielos azules deberán teñir los cielos
bordeando iris en nuestras montañas,
que los fuegos no sean de obuses
más sí de luces de intensos colores
recordando la paz en navidades.

Y es la paz como oración santa
la paz que veneran y bendicen las naciones
estamos en júbilo concibiéndola
para cuando las verdes campiñas
ornen en su paso los jardines florecidos
las brisas del odio se disipen
y no tuesten las flores de primavera
y los hombres en talante apoteósico
de las guerras no toquen su etéreo navío.


Jorge Mariano Camacho Sarmiento
10-10-2015
Pamplona, Colombia.
DRA






No hay comentarios:

Publicar un comentario