Las ansias se
disiparon finalmente.
Los encuentros
del insomnio
se alejaron de
repente.
Pálpitos de amor
asomaron
en un corazón
ardiente
a la luz de unas
letras
por fin de la
dama conocidas.
Tantas fueron
las horas y los días
como un eviterno
pensar,
una pared blanca
en frente,
cruzada de una
tenue cenefa
era la única
compañía
en los momentos
de moldear
esas letras
pinceladas
en pergaminos de
humildad.
Una sonrisa
franca y feliz
contuvo esa
ansiedad,
era una
respuesta con avidez propuesta
en el íntimo
designio de edad.
Sus ojos
observaron con fragilidad
imágenes y voces
de la verdad ,
tan pura, grande
y afable,
que tocaron esa
fibra sensible
de su eterna
bondad.
Tiempo al tiempo
ha solicitado
que sigan
pasando breviarios,
un corazón
paciente espera
lauda oración de
tus labios.
-Que ese tiempo sea un corto espacio-
10-05-2014

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