No me puedo encerrar
en un mundo sin ventanas ni puertas
donde no entre el sol
ni se miren las estrellas;
un mundo donde se escondan amistades
como orgullos inconscientes
sin dejarlos asomar en estrechas manos.
No puedo encerrar
en un mundo donde mis letras
no puedan girar como veletas
y el viento no las acune en su andar.
No me puedo encerrar
en un mundo donde no enamoren
los pájaros cantores cuando duermen
en mi vejez tranquila.
Mi mundo son los versos esparcidos
en el chal de mis montañas
arropadas con la neblinas y deshojando poesías.

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